viernes, enero 08, 2010

preguntas bicentenarias?


Este escrito esta hecho desde un país.
Desconocido, informal.
Nunca se supo qué se fundó en Argentina.
Hacia el 2010 éste es el pensamiento: ¿ qué país somos?
Un equívoco es olvidar que fuimos “peruanos” hasta poco antes del siglo IXX.
El territorio de América del Sur aún es fundacional, en mitad del deterioro de la “aldea Global” se siguen descubriendo ciudades, civilizaciones, cacharros, huesos, historia. Hay sitios para llegar, aún.
Argentina es América del Sur, a la que aún mira de soslayo.
El mas alto equívoco es mirar hacia atrás creyendo que el pasado puede mensurarse.
Aún somos pasado. Aún somos historia, todavía estamos fundándonos.
El 1810 nos encontró—en Argentina—declamando el “amor” a Fernando VII y el “muérase” a los Bonaparte. Nos fundábamos jurando un traicionero amor político.
El 1810 nos encontró decidiendo el comercio internacional, la explotación de carnes y cueros, y los problemas de una ciudad portuaria.
Discutíamos el modo de comerciar y la atracción por los protestantes.
Nunca lo dijimos.
Un siglo después, ya sin luchas intestinas desgarrantes, se mira el puerto como ciudad y la ciudad de Buenos Aires como el país que atrapa su territorio en los sótanos y despacha por bodegas.
Nunca lo aceptamos.
El 1910 nos encontró, en Argentina, como soñábamos: inmensos exportadores de materias primas y exquisitos anfitriones de Europa. Ya en Europa los ojos en París.
La arquitectura alemana, la inmmigración centroeuropea y, de modo aluvional, italiana y española. No supimos mirarnos.
Nunca nos comprendimos, fuimos inmisericordes en el peor lugar: En el país del bienvenidos todos. El país del destino fabricado de hoy para mañana.
El 2010 tiene un desafío.
Vencer los equívocos, rescatar el espíritu de anfitriones orgullosos de 1910 y la verdadera vocación de 1810: el comercio, el puerto abierto, el país que refleja el mundo.
Diciéndolo, aceptándolo, comprendiéndolo.
Se sostiene que no hay país sin memoria colectiva, sin lengua, sin historia.
Es el pasado el sagrado territorio del futuro, costeado con todas las sangres, todas las sales.
Son, apenas, doscientos años.
Falta gente, sobra territorio.
Todavía estamos cantando a la esperanza.
Pocos, solos.
Agua y comida. América amanece. Argentina está aquí.
Recién con doscientos años.
Raúl Emilio Acosta. Especial para “loboblancosur”

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